Deshidratación: la exposición a las temperaturas elevadas propias del verano sin las debidas precauciones hace que se pierda mucha agua corporal con el sudor, la micción o las heces. Si no se repone en cantidades suficientes y no se actúa ante los primeros síntomas puede llevar incluso a la muerte. Las personas mayores y los niños tienen mayor riesgo de deshidratación. Si de normal, de forma general, es recomendable beber entre 1.5 y 2 litros de agua diarios, en verano es preferible aumentar esa ingesta hasta los 2.5 litros. La temperatura ambiente, la humedad o el ejercicio físico son factores que van a influir en las necesidades diarias de agua. 

 

Quemaduras solares: tomar el son demasiado tiempo y sin protección puede causar quemaduras en la piel de segundo y tercer grado que requieren cuidados especiales en un servicio de urgencias. Se enrojece la piel y pueden producirse ampollas y ulceraciones, además de un intenso dolor. Los síntomas de la quemadura solar normalmente son temporales. Sin embargo, el daño a las células de la piel con frecuencia es permanente, lo cual puede tener efectos serios a largo plazo. Estos incluyen cáncer de piel y envejecimiento prematuro de la piel. Cuando la piel empieza a ponerse dolorosa y roja, el daño está hecho. El dolor es peor entre las 6 y 48 horas posteriores a la exposición al sol. Tome un baño o una ducha fría o coloque trapos frescos y húmedos sobre la quemadura. 

  • NO utilice productos que contengan benzocaína o lidocaína. Estos pueden causar alergias en algunas personas y empeorar la quemadura. 

  • Si se presentan ampollas, los vendajes secos pueden ayudar a prevenir la infección. 

  • Si la piel no presenta ampollas, se puede aplicar una crema humectante para aliviar la molestia. NO use mantequilla, vaselina ni otros productos a base de aceite. Estos pueden bloquear los poros de manera que el calor y el sudor no pueden escapar, lo cual puede provocar una infección. NO toque ni arranque la capa superior de las ampollas. 

  • Las cremas con vitamina C y E pueden ayudar a reducir el daño a las células de la piel. 

  • Los medicamentos de venta libre, como el ibuprofeno o paracetamol, ayudan a aliviar el dolor causado por la quemadura. NO les dé ácido acetilsalicílico a los niños. 

  • Las cremas de cortisona pueden ayudar a reducir la inflamación. 

  • Se debe usar ropa holgada y de algodón. 

  • Beba mucha agua. 

 

Diarreas agudas: suelen durar entre 3 y 7 días. Son de origen vírico y bacteriano y suponen un importante riesgo de deshidratación. Sus síntomas son los vómitos y/o la diarrea, y en ocasiones fiebre. Las gastroenteritis pueden ser de causa vírica, siendo estas muy contagiosas, y en ocasiones bacterianas, a veces relacionadas con alimentos en mal estado, por mala conservación, como es el caso de las infecciones por Salmonella, siendo en estas situaciones menos frecuente la aparición de fiebre. Los causantes más comunes de esta patología son las bacterias presentes en los alimentos, un incremento notable de la ingesta de alimentos y el consumo de alimentos en mal estado. La prevención, como es el lavado de manos y la adecuada conservación de los alimentos, resulta de gran importancia. Una vez inician los síntomas, mantener una adecuada hidratación (idealmente con fórmulas específicas de rehidratación oral) es básica, debiendo acudir al pediatra cuando la tolerancia de líquidos no es adecuada. 

 

Intoxicaciones alimentarias: se producen al ingerir alimentos en mal estado por efecto del calor o por reacciones alérgicas. En verano, es común consumir más alimentos al aire libre, como barbacoas y comidas al fresco. Si no se manejan y almacenan adecuadamente los alimentos, puede aumentar el riesgo de intoxicaciones alimentarias. 

La intoxicación alimentaria puede ocurrir después de comer o beber: 

  • Cualquier alimento preparado por alguien que no se lave las manos adecuadamente 

  • Cualquier alimento preparado usando utensilios de cocina, tablas de cortar y otras herramientas que no estén totalmente limpias 

  • Productos lácteos o alimentos que contengan mayonesa (como ensalada de col o de papa) que hayan permanecido fuera del refrigerador por mucho tiempo 

  • Alimentos congelados o refrigerados que no se guarden a la temperatura apropiada o que no se recalienten a la temperatura correcta 

  • Pescados u ostras crudas 

  • Frutas o verduras crudas que no se hayan lavado bien 

  • Jugos de verduras o frutas crudas y productos lácteos  

  • Carnes o huevos mal cocidos 

Los síntomas de los tipos de intoxicación alimentaria más comunes a menudo comienzan al cabo de 2 a 6 horas después de ingerir el alimento. Ese tiempo puede ser más largo o más corto, según la causa de la intoxicación alimentaria. 

 

Otitis: se pueden producir porque queda agua en el oído después de un baño en la playa o la piscina (otitis del nadador). Además, si el agua está contaminada por bacterias se puede originar una infección del oído medio. 

Los síntomas más comunes de la ‘otitis del bañista” son dolor en el oído -que suele aumentar al tragar o masticar-, picor, sensación de taponamiento e inflamación y/o enrojecimiento del conducto auditivo. En ocasiones, se producen secreciones de pus o líquido maloliente y pérdida leve y temporal de la audición. Asimismo, puede suceder que la infección se extienda al pabellón auricular y este sufra también enrojecimiento y descamación.  

Recomendaciones para prevenir la ‘otitis del bañista’: 

  1. Sécate bien el oído después de bañarte. Después de cada baño o ducha, es necesario que seques bien tu canal auditivo, pero, ojo, sin utilizar ni introducir en él bastoncillos o cualquier otro objeto, ya que las erosiones en la piel que lo recubren aumentan el riesgo de desarrollar una otitis externa. Lo recomendable es usar la esquina de una toalla o paño limpio para secarte. 

  1. Al salir del agua, inclina la cabeza hacia los dos lados. De esta manera, facilitarás que el agua salga del interior del canal auditivo. Posteriormente, acuérdate de secar su parte externa con la punta de una toalla o paño limpio. 

  1. Usa tapones. Si tienes propensión a la otitis o padeces una perforación del tímpano, es muy recomendable que uses tapones, ya que estos se amoldan al interior del oído sin lesionarlo ni permitir que entre el agua. Asegúrate de que los insertas correctamente en el canal auditivo, para lo cual es conveniente seguir las instrucciones del fabricante. 

  1. Opta por el gorro de baño. Este accesorio puede contribuir igualmente a reducir el riesgo de otitis tanto en el mar o la piscina como cuando te duches en casa, si te aseguras de que cubre tus orejas. Aprende a ponértelo haciendo vacío con las manos para evitar que el gorro se mueva al nadar o bañarte y deje pasar agua a tus oídos. 

  1. Reduce el tiempo que permaneces en el agua. Sobre todo, si eres propenso a contraer otitis en verano, evita baños demasiado prolongados. En el caso de los niños, asegúrate también de que no pasan demasiado tiempo en el agua y de que, al salir, se secan correctamente los oídos. 

  1. No te bañes en aguas contaminadas o sucias. Ello incluye desde algunos pantanos hasta playas sin bandera azul, piscinas con agua no tratada o muy masificadas. En caso de que dudes de la calidad del agua, evita bañarte. 

 

 

Cistitis: son frecuentes especialmente en las mujeres a causa del bañador mojado y las frías temperaturas del agua. Para prevenirla, lo mejor es secarnos bien para intentar no estar mojados o cambiar de bañador para evitar así que la humedad afecte al sistema urinario. 

  • Una vez contraída la cistitis, hay que beber mucha agua para orinar de manera frecuente y acudir al médico para realizar análisis para que nos receten un antibiótico y hacer así desaparecer la infección por completo. Evitar el paso de las bacterias desde la zona anal a la vagina: limpieza y secado de adelante hacia atrás y combatir el estreñimiento. 

  • Facilitar la eliminación de posibles bacterias que se encuentren en sistema genitourinario a través de la orina: beber en abundancia, orinar con frecuencia (muy importante tras mantener relaciones sexuales). 

  • Mantener un hábitat no favorable a la proliferación de bacterias: utilizar ropa de algodón transpirable, no permanecer con el bañador mojado, lavarse con jabones de pH adecuado o utilizar la ducha en lugar del baño. 

  • Evitar la colonización de la bacteria en el interior de la vejiga: para ello se pueden tomar preparados de Arándano Rojo Americano, que impide que las bacterias, especialmente la E. coli, se adhieran a las paredes del tracto urinario, evitando la aparición de infecciones urinarias. 

 

 

 

Infecciones fúngicas: se pueden adquirir en cualquier lugar en el que se camines descalzo sobre un suelo mojado (piscinas, duchas y baños públicos, saunas, etc.) y previamente contaminado por otras personas que ya tienen la infección. La más común es la denominada pie de atleta, el hongo responsable es contagioso, y aunque en algunas personas este puede estar presente en la piel sin producir síntomas, en la mayoría de ellas, representan una nueva infección y los síntomas se manifiestan cuando aumentan las condiciones ideales para este tipo de hongo como usar calzado cerrado, no secar bien los pies y mantenerlos húmedos por un periodo prolongado, sudar mucho o tras una lesión menor en las uñas o la piel. 

 

Conjuntivitis: las causas pueden ser diversas: exposición al sol, el aire acondicionado o una infección adquirida, por ejemplo, al abrir los ojos bajo el agua de la piscina o la playa sin llevar gafas. También por el uso de lentillas durante demasiado tiempo o estar en ambientes muy cargados. se presenta con picor, irritación de ojos con enrojecimiento y en ocasiones secreción. Se trata de una enfermedad contagiosa, por lo que, al contraerla, es importante extremar la higiene de manos y no compartir toallas u otros utensilios. Los lavados con suero fisiológico suponen el tratamiento principal, siendo en ocasiones necesario el tratamiento antibiótico tópico, por lo que es importante acudir al pediatra o médico para su valoración en caso de persistencia de los síntomas. 

 

Insolación, quemaduras y golpes de calor: son tres de los riesgos del verano con los que hay que tener más cuidado, especialmente cuando se trata de niños. La exposición prolongada al sol es la principal causante de las quemaduras solares y de la insolación. Una exposición excesiva puede causar un enrojecimiento de la piel que cursa con picor y dolor al tocar la zona. Habitualmente se trata de quemaduras que no son graves, pero que ponen en riesgo la salud de la piel de los pequeños a largo plazo. Los niños pequeños (debe evitarse en menores de 6 meses) y aquellos con piel clara, tienen un mayor riesgo. La prevención mediante el empleo de protección solar, idealmente con factor de protección superior a 30, que repondrá cada 2 horas, y limitar la exposición entre las 10:00 y las 16:00h, es la mejor estrategia para su prevención. Si la quemadura no desaparece al cabo de unos días aplicándole hidratación, será necesario acudir al pediatra. Por otro lado, estar demasiado tiempo bajo el sol puede causar insolación, una afectación que se manifiesta con dolor de cabeza, sed, calambres musculares y sudoración. Síntomas similares a los del golpe de calor, pero que no deben confundirse. El golpe de calor puede producirse sin haber estado expuesto directamente al sol, pero si a temperaturas elevadas, también por una hidratación inadecuada o un ejercicio físico intenso. Entre sus síntomas, destacan la sensación de mareo, vómitos, somnolencia, irritabilidad, incluso fiebre. 

 

Picaduras: mosquitos, abejas, avispas, medusas, arañas… En verano estamos más expuestos a las picaduras de insectos y de otros animales y, pese a que habitualmente suelen ser lesiones poco graves, son causantes de una gran incomodidad y dolor. Generalmente las picaduras ocasionan enrojecimiento, hinchazón y picazón de la zona afectada, además, en el caso de las medusas éstas causan también escozor. La mayoría de las veces no es preciso otro tratamiento Para calmar los síntomas es recomendable aplicar frío local y, en el caso de la picadura de medusa, limpiar previamente la zona con la propia agua del mar y aplicar un paño caliente para neutralizar el veneno antes de aplicar frío local.   

 

En nuestra farmacia y nuestra web encontraréis todo lo necesario para ayudaros en estas enfermedades del verano. 

                               www.farmaciacastronogales.com 

 

 

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