ACNÉ ADULTO
Esta enfermedad se puede producir por varios factores como: predisposición genética, descontrol en hormonas sexuales, uso de cosméticos inadecuados, estrés, ansiedad, obesidad, malos hábitos de alimentación, etc.
Se caracteriza por la presencia de comedones, pápulas, pústulas, nódulos y quistes de la misma forma que en la mujer adolescente, pero con una alta proporción de lesiones inflamatorias que afectan en grado significativo al tercio inferior de la cara, arco mandibular y cuello. Asimismo, se pueden presentar lesiones acneicas de forma tardía, sin haber tenido lesiones de acné previamente.
COMO TRATAR EL ACNÉ HORMONAL
1. IDENTIFICAR LAS CAUSAS
El equilibrio entre andrógenos y estrógenos en la mujer tiene un efecto demostrado en la activación de las glándulas sebáceas. Varios estudios opinan que las mujeres que presentan un valor basal de testosterona más alto son más propensas a erupciones acneicas cuando los niveles estrogénicos son bajos. Esto explicaría porque el acné hormonal en la mujer adulta suele empeorar al final del ciclo menstrual, cuando los niveles de estrógenos están disminuidos.
Sin embargo, en ciertos casos este desequilibrio hormonal entre andrógenos y estrógenos no solo se produce de forma fisiológica y puntual como consecuencia de la llegada de la menstruación, sino que responde a alteraciones ováricas, adrenales o del metabolismo periférico de los andrógenos.
Esto sucede en alrededor de un tercio de los casos del acné hormonal en las mujeres y suele ir acompañado de otros síntomas de hiperandrogenismo. Entre ellos, hirsutismo, alopecia, alteraciones menstruales o algún dato clínico o bioquímico del síndrome metabólico, entre los que se encuentran la obesidad, el aumento del colesterol y los triglicéridos, la resistencia a la insulina y un mayor riesgo cardiovascular.
Ante la sospecha de un acné adulto que pueda estar provocado por algún trastorno hormonal, es fundamental realizar pruebas complementarias como la determinación de algunas hormonas. Por ejemplo, la dehidroepiandrosterona (DHEA), la testosterona, la hormona luteinizante y la hormona foliculoestimulante (LH/FSH), la progesterona o la prolactina.
Estas pruebas se suelen complementar con una analítica para evaluar la glucosa y los perfiles hepáticos y lipídicos, ya que también pueden ser de ayuda en el diagnóstico.
Otro factor que puede ser causa de desequilibrios hormonales y, por tanto, favorecer el acné adulto es el estrés. De hecho, se ha demostrado una frecuente asociación entre acné y ansiedad. Las hormonas que se liberan en las situaciones de estrés pueden ejercer una fuerte influencia en las glándulas sebáceas.
Al mismo tiempo, el cortisol, la principal hormona del estrés, puede suprimir los niveles normales de las hormonas reproductivas, con el consiguiente impacto en la piel que se ha descrito anteriormente.
2. TIPO DE ACNÉ ADULTO.
Acné Hormonal:
Este tipo de acné adulto está estrechamente vinculado a cambios en los niveles hormonales, especialmente en mujeres durante períodos menstruales, embarazo o menopausia. Las fluctuaciones hormonales pueden desencadenar la sobreproducción de sebo, obstruyendo los poros y causando la formación de lesiones inflamatorias.
Acné Quístico:
Caracterizado por lesiones inflamatorias profundas y dolorosas, el acné quístico puede afectar a mujeres adultas y a menudo está asociado con la alteración hormonal mencionada anteriormente. Estas lesiones pueden dejar cicatrices graves si no se tratan adecuadamente.
Sea cual sea tu tipo de acné, es importante subrayar que manipular las lesiones de acné no es recomendable. Conviene recordar que tocar o explotar los granos puede agravar la inflamación y aumentar el riesgo de infección. Esta práctica puede introducir bacterias en la piel, dando lugar a la formación de más lesiones inflamatorias y, posiblemente, una hiperpigmentación post-inflamatoria.
3. MEJORAR EL ESTILO DE VIDA.
Todas aquellas medidas que contribuyan a mejorar el equilibrio hormonal en la mujer serán de gran ayuda en el tratamiento del acné adulto.
Esto incluye desde la ALIMENTACIÓN y el EJERCICIO FÍSICO hasta el descanso y la gestión del estrés.
Se ha establecido una relación entre alimentación y acné basada en la acción de una dieta rica en alimentos con un elevado índice glicémico y la resistencia periférica a la insulina.
Una dieta saludable y rica en alimentos probióticos favorecería una mejor microbiota y, por tanto, podría contribuir a controlar el acné hormonal.
Lo que sí está demostrado es que fumar actúa como un factor desencadenante o agravante del acné.
4.ESTRÉS.
Sabemos que el estrés tiene consecuencias negativas para el organismo.Por ejemplo, se relaciona con la producción de unas hormonas que aumentan la producción de sebo. Como consecuencia, puede derivarse un problema de acné.
5. CUIDADOS INADECUADOS.
La piel, al igual que cualquier parte del cuerpo, necesita cuidados específicos para su mantenimiento. Para nuestro tipo de piel, un uso inadecuado de cremas, desmaquillantes o productos puede relacionarse con un problema de acné en adultos.
6. ¿QUÉ DEBO UTILIZAR?
Ácido glicólico: ayuda a eliminar las células muertas de la piel de manera suave y sin dañarla. Es uno de los ingredientes más característicos gracias a sus propiedades, ya que suaviza la piel y acelera su regeneración. Además, reduce las manchas y unifica el tono.
Ácido salicílico: ayuda a abrir los poros, permitiendo reducir su obstrucción, lo que permite eliminar con mayor facilidad las espinillas. De esta manera, proporciona una exfolia la piel y reduce las imperfecciones.
Niacinamida: contribuye a crear nuevas células y cuenta con una acción calmante y antiirritante. Además, otro de sus beneficios es que refuerza la barrera cutánea.